Una nueva bandera «roja», esta vez en Irlanda

Mauro Faverzanipublicado el

La ideología comunista avanza en Europa. La alarma comenzó en España con el giro autoritario adoptado por la izquierda en el poder: el pacto del gobierno de Psoe-Podemos atacó de inmediato a la Iglesia; hizo «saltar» los acuerdos vigentes con la Santa Sede; disminuyó las horas de religión en las escuelas, dejando esa materia sin la posibilidad de ser tenida en cuenta en el promedio de la calificación; impuso a los alumnos la educación «afectivo-sexual,» caballo de Troya de una mentalidad anticonceptiva, abortista y Lgbt-friendly; negó a los padres el derecho de elegir una escuela para sus hijos y dirigir su educación religiosa.

Una nueva bandera «roja» se ha sido ahora clavada en otro país de fuerte tradición católica: Irlanda. Allí los resultados de las elecciones parlamentarias, celebradas el 8 de febrero ppdo. registraron, lamentablemente, un fortalecimiento significativo de la extrema izquierda, representada por cinco listas (Sinn Fein, Partido Verde, Solidaridad- El Pueblo antes que las ganancias, Independiente por el cambio, Partido de los Trabajadores). Juntos sumaron el 34.7% de los votos y en este momento representan la fuerza progresista más fuerte de Europa (en Grecia Syrisa obtuvo «solo» el 31.5% de los votos en las elecciones parlamentarias del pasado mes de julio), una presencia fortalecida, por lo demás, en proporción a la descristianización del país.

Sus programas no prometen nada bueno. El Sinn Fein, que en el Parlamento europeo forma parte del Gue-Grupo de Izquierda Unida, por ejemplo, es un partido fuertemente pro-aborto y pro-LGBT: se distinguió por el ardor con el cual, con motivo del referéndum del 2018, luchó por la derogación de la octava enmienda constitucional, que garantizaba al embrión la misma protección que a la madre. Y no dudó, por la misma razón, en expulsar a la única voz contraria, la de Peadar Toibin, quien, una vez afuera, fundó una nueva lista totalmente pro-vida, llamada Aontu: exige que sea negada la posibilidad de abortar debido a la discapacidad del embrión, invoca la objeción de conciencia para el personal médico, atención de emergencia para los niños que sobrevivieron al aborto y la ecografía del bebé que llevan en el útero para las mujeres que han decidido abortar. Pero este no es el único partido pro-vida del panorama político irlandés: también otra lista, Renua Ireland, pide, entre otras cosas, una reducción de impuestos para las familias, hacer cesar la propaganda abortista y pro-LGBT en las escuelas, así como bloquear la pornografía en Internet, considerando que es un abuso de menores.

Por el contrario, el gobierno progresista liderado en Irlanda por Leo Varadkar, el primer ministro declaradamente homosexual y anticatólico, se distinguió por haber introducido el «matrimonio» gay, facilitado el divorcio y cancelado el delito de blasfemia, todas medidas aprobadas a golpes de referéndum.

Al igual que en América Latina, también en Europa, allí donde las fuerzas de Izquierda no pueden arrebatar el poder a través de la vía electoral, lo intentan con los disturbios callejeros. Esto es lo que sucede en Francia, por ejemplo, donde también este año se espera que centenares de anarquistas desfilen por las calles de Montpellier con motivo del Martes de Carnaval para el llamado «Carnaval de los mendigos«, a pesar de que la manifestación ha estado prohibida durante varios años por los daños y deterioros causados cada vez: contenedores de basura incendiados, vitrinas destrozadas, tiendas saqueadas, enfrentamientos con la policía, en resumen, el mismo festival de subversión habitual puesto en escena cada vez que se organizan manifestaciones de este estilo. Que sean dictadas disposiciones sin capacidad de hacerse respetar recuerda tristemente el «grito» manzoniano1 y deja al descubierto toda la impotencia de un sistema político desprovisto de crédito, de autoridad y desarmado frente a la violencia ciega y a la arrogancia delictiva de una matriz política clara, la de la extrema Izquierda. El año pasado, por ejemplo, todo se resolvió con solo 6 arrestos frente a los centenares de delincuentes agolpados en el Boulevard de Estrasburgo.

Este recrudecimiento comunista en Países-símbolo del Catolicismo europeo constituye una señal que no debe subestimarse, especialmente porque es el resultado, en España e Irlanda, de un consenso popular expresado a través de canales electorales o de referéndums, por lo tanto, un síntoma de un cambio en el clima civil, político y cultural muy peligroso, especialmente de cara al futuro…

1 Del Innominado en Los Novios de Manzoni: «Dios, si existes, revélate a mí.»

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