Una empresa europea… ¿pero para decir qué?

Mauro Faverzanipublicado el

El operativo debería haberse concluido a fines del último año, pero, entre la emergencia del Coronavirus y las audiencias aplazadas, en este verano todo se aplazó: después Mfe, es decir, Media for Europe, la holding holandesa con aspiraciones europeas deseada por la Mediaset italiana, debería convertirse en realidad. Fruto de la fusión entre Mediaset y Mediaset España: en la misma el Biscione1 (la Serpiente) está concentrando sus propias TVs comerciales dispersas entre hermosos países, España con Telecinco y Alemania con el 20% de ProsiebenSat. Mientras tanto los anuncios ya comenzaron en nuestros canales nacionales, preparando al público, también conceptualmente, a la idea de una gran empresa ya no más únicamente nacional, sino de dimensión europea a remolque de Italia. ¿Una gran empresa europea, pero para decir, proponer y transmitir qué? ¿Qué contenidos?

Si son los de algunos de sus formatos desgraciadamente exitosos – al menos dando crédito a los datos oficiales de audiencia- hay por qué preocuparse. Demos algunos ejemplos, comenzando con lo más conocido, Temptation Island que coloca en la pantalla la relación de pareja entre un hombre y una mujer, frágil y delicado capullo del cual se origina la familia, fundamento de la sociedad. La transmisión televisiva se fundamenta substancialmente en tentaciones y traiciones: el desafío consiste, entonces, en minar tanto la moral como la pareja, pisoteadas apoyándose en la morbosidad. Es un formato propuesto ahora en varias naciones, entre las cuales los Estados Unidos, Finlandia, Holanda, Rumania, Reino Unido y Australia: las ediciones italiana y española son producidas por Mediaset.

Concentrémonos en la ibérica Telecinco dado que por desgracia se ha distinguido por otros formatos considerados desde varios puntos de vista gravemente «antieducativos» y porque las últimas polémicas se desataron precisamente en estos días por un programa de cocina considerado – con razón – irreverente. Pero procedamos en orden, hablando de Il Patto, una miniserie destinada a suministrar una caricatura distorsionada del papel de los padres y educadores, a los que ridiculiza, como así también resta importancia a experiencias valiosas, únicas e importantes, como lo son las relaciones afectivas y la misma maternidad, tal como se deduce de la misma trama: tomando como punto de partida un hecho realmente ocurrido en la ciudad norteamericana de Gloucester, en Massachusetts, donde siete estudiantes deciden quedar embarazadas únicamente en señal de protesta contra el director de su escuela, que expulsó a una de sus compañeras de clase por estar en la dulce espera. Ello provocó fuertes protestas: ATR-Asociación de Radiotelespectadores culpó a los contenidos relacionados con la infancia y la adolescencia y solicitó un inmediato cambio de rumbos, la Confapa- Confederación de Asociaciones de Madres y Padres de los estudiantes solicitó inmediatamente el retiro de la miniserie – lamentablemente sin éxito – denunciando su impacto negativo sobre el público adolescente. Il Patto se cerró según el guión, tras la polémica, pero también con índices de altísima audiencia, a tal punto que motivó a producir una edición norteamericana.

Y ahora llegamos a nuestros días con La Última Cena, un reality show de cocina, conducido por Jorge Javier Vázquez, que utiliza de manera profana la homónima obra maestra Leonardo da Vinci. El desafío consiste en una cena de gala, preparada por algunos improvisados chef con poca experiencia. Aunque los índices de escucha premian a la transmisión que conquistó el leadership absoluto del viernes por la tarde, su día de programación, la agencia online InfoCatólica no ha dudado de hablar, precisamente, de «profanación» tanto por la desagradable utilización de la obra de Leonardo da Vinci, que propone la verdadera «Ultima Cena», la de Nuestro Señor, con fines exclusivamente comerciales para lanzar un reality, como aún más por el hecho de que los rostros de la pintura original fueron substituidos por los de los competidores del programa incluso con el conductor Vázquez en el lugar de Jesucristo. No se trata de un hallazgo para hacer un espectáculo sino que significa insultar y pisotear la sensibilidad del público católico. Forumlibertas, diario digital cuyo objetivo es el de ofrecer una interpretación cristiana de los hechos, suspendió a su vez la transmisión, definiéndola como el enésimo «ataque contra los cristianos» por parte de la cadena, que ya se distinguió en el pasado por opciones similares..

Debe tenerse presente que Telecinco es administrada exclusivamente por Mediaset España Comunicación, sociedad del Gruppo Mediaset que, en el 2002 se convirtió en propietario de mayoría absoluta con el 52% de las acciones. Es el mismo grupo, que hoy apuesta al lanzamiento de Media for Europe, propuesta como primera empresa europea del sector televisivo. Y aquí volvemos a la pregunta inicial: ¿una empresa europea para decidir qué? ¿Para proponer qué? Contenidos como los propuestos, por ejemplo, por Telecinco, hoy ya en la galaxia Mediaset? Si esa es la oferta, ciertamente no la necesitamos…

1 La serpiente es el logo que identifica a Fininvest y a las empresas del grupo de Silvio Berlusconi, entre las cuales Mediaset.

Mauro Faverzanipublicado el