¿Un santo marxista? La extraña propuesta de los obispos brasileños para el Sínodo

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En vísperas del Sínodo PanAmazónico, doscientos obispos brasileños firmaron una carta pidiendo al Papa Francisco que reconozca como mártir al misionero comboniano italiano Ezequiel Ramin, quien falleció en 1985 en una emboscada mientras intentaba intervenir en la invasión de una fazenda  junto con militantes del MST (Movimento dos Sem Terra). Para los Obispos brasileños, el P. Ramin sería una «figura importante» y, por lo tanto, proponen proclamarlo «Santo Patrono» del Sínodo.

El padre Ramin había nacido en Padua en el año 1953. Desde muy joven mostró una ardiente «conciencia social», es decir, una atención vuelta a las presuntas situaciones de pobreza o de opresión, y en consecuencia, un deseo de resolverlas a través de una acción que fuera a la raíz del problema: las estructuras sociales y políticas que generan desigualdades. Esto lo llevó a frecuentar los ambientes de izquierda, precisamente cuando ardían los años de plomo. En 1970 se unió a la sección florentina de Mani Tese, demostrando desde entonces una clara propensión al marxismo, como lo señaló su biógrafo Rafael Vigolo (Padre Ezequiel Ramin.  Biografia e Escritos , Alô Mundo Sem Fronteiras, San Pablo, Brasil, 2018, p. 96).

El P. Ramin fue el principal redactor del  Documento Político  publicado en abril de 1972 por la sección florentina de Mani Tese. A tal punto que puede ser citado como uno de sus escritos.

Al explicar que tenía la intención de «aclarar nuestro compromiso político», el  Documento  admite la cercanía de la sección florentina a los «grupos juveniles de compromiso revolucionario, desde los no gubernamentales hasta los movimientos estudiantiles», influenciados por «Carlos Marx y Mao». Un capítulo, titulado «No al capitalismo y al imperialismo», está dedicado a la defensa de una «sociedad alternativa». El texto esboza una estrategia que va desde el análisis de la situación actual, según los criterios de la dialéctica, hasta la definición de una «utopía movilizadora e inspiradora», para conducir luego a una «estrategia política y social».

El análisis es hecho según los criterios marxistas: «El marxismo apunta antes que nada a las estructuras y después construye su discurso a través del desarrollo de una fuerza histórica que se expresa en la realidad». Por lo tanto, el  Documento  propone «simultáneamente una revolución en las estructuras y en las conciencias». Y concluye: «Debemos hacer una elección de clase» dentro de una «estrategia anticapitalista». El  Documento recomienda la opción no violenta. Y por «no violencia» entiende: «huelga general … no cooperación con las estructuras injustas … boicot … desobediencia civil».

Después de su ordenación sacerdotal con los Padres Combonianos y una experiencia pastoral en los Estados Unidos, en 1984, el P. Ezequiel fue enviado a Brasil, donde se lo destinó a la región amazónica de Rondonia.

Su formación marxista lo llevó a involucrarse en la causa ruralista e indigenista, como miembro de la  Comisión Pastoral de la Tierra  (CPT), el organismo de la Conferencia Episcopal brasileña dedicado a los problemas rurales y desde siempre orientado hacia el socialismo en la línea de la Teología de la Liberación. Para entender el aire que se respiraba, solo basta leer estas frases del  Documento Final  de la 2ª Asamblea Nacional de la CPT, en 1976: «¡Camaradas! … ¡Hemos decidido apoyar las luchas de los trabajadores! … Aquí está nuestra Pascua campesina: la lucha para liberar la tierra de la codicia de los ricos. … ¡Fuera de aquí con todos los alambrados! «.

También leemos en el  Boletim da Comissão Pastoral da Terra, julio-agosto de 1977: «Habrá mucha lucha, mucha sangre derramada. O nos metemos en la lucha o perdemos la batalla. El campesino que no lucha seguirá con la boca seca”.

Y nuevamente, en el  Via Crucis campesino patrocinado en 1980 por Mons. Moacir Grecchi, prelado de Acre y Purús y presidente de la CPT, leemos: «¡Nosotros iremos a la lucha! Será muy difícil, pero nosotros venceremos, por la ley o por la violencia. Si algún compañero muere, su sangre será semilla «.

No es por casualidad que el vicepresidente de la CPT, que luego se convirtió en mentor del P. Ezequiel, fuera Mons. Pedro Casaldáliga, Obispo de São Félix do Araguaia, autoproclamado «Monseñor Hoz y Martillo». Su apoyo a las guerrillas marxistas incluso lo llevó a usar un uniforme guerrillero sandinista que le dio un terrorista, declarando por eso: «¡Me gustaría agradecer este sacramento de liberación que recibo con los hechos y, si fuera necesario, también con sangre! Vestido de guerrillero, me siento paramentado como sacerdote. La guerrilla y la Misa son la misma celebración que nos impulsa hacia la misma esperanza. ¡Debemos dar testimonio de nuestro compromiso hasta la muerte!».

Para incitar a los campesinos a esta lucha hasta la muerte, la CPT los aglutinaba en las llamadas Comunidades Eclesiales de Base (CEB). «Nosotros somos la iglesia rural, organizada en Comunidades Eclesiales de Base, donde se forman militantes de la CPT», leemos en un documento de la CPT.

En las CEB, los campesinos sufrieron un proceso dañino de «concientización» concebido por el pedagogo marxista Paolo Freire. Este proceso, basado en técnicas psicológicas y dinámicas grupales, pretendía borrar la «conciencia primitiva» en el campesino, provocando la aparición de una «conciencia crítica» que lo condujera a una «conciencia revolucionaria», es decir, a un empeño concreto, social y político para establecer el socialismo. «Lo que proponemos es el marxismo en la teología», declaró Leonardo Boff, el gran ideólogo de las Comunidades Eclesiales de Base utilizadas por la CPT.  

Este es el viento que soplaba en la  Comisión Pastoral de la Tierra,  donde trabajaba el P. Ezechiele Ramin. Es inútil recordar que todo esto se inspiró en aquella Teología de la Liberación que poco después sería condenada por Juan Pablo II. Cabe pues recordar que, en varias ocasiones, el Cardenal Ratzinger y el mismo Papa condenaron enérgicamente este tipo de agitaciones rurales.

El compromiso del padre Ezechiele no permaneció limitado al campo teológico y pastoral, sino que resultó en un compromiso muy concreto de participación en las luchas campesinas, junto con el  Sindicato dos Trabalhadores Rurais y el  Movimento dos Sem Terra  (MST), ambos de matriz marxista y subversiva. «La Iglesia apoya el  Movimiento dos Sem Terra  porque es un movimiento popular. La CPT está dando todo su apoyo a este movimiento», dijo el Padre Ezequiel en una homilía de 1985 instando a sus fieles a afiliarse al mismo.

El  Movimiento dos Sem Terra  nunca ha ocultado su carácter marxista y subversivo. «En la formación política del MST estudiamos a Marx, Lenín, Gramsci. … Nos inspiramos en la escuela del marxismo histórico», declara João Pedro Stédile, Coordinador nacional del movimiento. «Nuestro objetivo es instaurar el socialismo, derrotar la burguesía, controlar el Estado. ¡Nosotros hacemos la lucha de clases, y la tierra temblará! «

Más claro que eso …

El 24 de julio de 1985, el P. Ezechiele Ramin fue asesinado en una emboscada mientras intentaba intervenir en la invasión de la Fazenda Catuva.

La persona de un sacerdote es sagrada en sí misma. En consecuencia, toda violencia contra su persona se considera sacrílega. El asesinato del P. Ezechiele Ramin debe ser condenado sin medias tintas. Tanto más que, de su parte, no había habido provocación física que pudiera justificar una defensa legítima.

Sin embargo, la propuesta de proclamarlo mártir e incluso Santo patrono del Sínodo Panamazónico, despierta no pocas perplejidades.

Más allá de cualquier consideración sobre la persona del P. Ezequiel, tal medida sería interpretada como la canonización del marxismo, como el símbolo pontificio de la acción subversiva del CPT y del MST, sería vista como la consagración definitiva de la Teología de la Liberación marxista. En resumen, sería interpretada como la aprobación pontificia de la revolución socialista en América Latina y, en consecuencia, en todo el mundo.

¿Es esta la impresión que se quiere dar?

panamazonsynodwatch.info – 6 de agosto de 2019

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