Nuevo detonador islámico planetario entre Medio Oriente y Asia

Mauro Faverzanipublicado el

Nuevo frente de inestabilidad entre Medio Oriente y Asia meridional, en las regiones en las cuales el fundamentalismo islámico está desde hace tiempo intentando radicalizar a los numerosos refugiados rohingya dispersos en esa área. Diversos analistas internacionales dieron la voz de alarma.

Entre ellos, el editorialista sueco Bertil Lintner especificó como dicho proceso, iniciado alrededor de 1978, encuentra ahora terreno fértil para echar raíces en una población compuesta actualmente de refugiados permanentes, que ya hace cuarenta años conforman la rica y poderosa ONG islámica Rabitat-al-Alam-al-Islami (la Liga islámica mundial), la cual ha enviado ayuda y construido un hospital, una mezquita y una madrasa (N. d. T.: escuela musulmana de estudios superiores) en Ukhia, Bangladesh. Entre los operadores que llegaron al puesto veíanse algunos religiosos sauditas, que inmediatamente se ocuparon del adoctrinamiento de los más prometedores líderes y activistas rohingya. Adoctrinamiento que lamentablemente ha dado frutos…

Ya entre los años ochenta y el comienzo de los años noventa, la Rso-Rohingya Solidarity Organization, el principal grupo militante rohingya, reforzó los propios vínculos con el núcleo islámico presente en Bangladesh, en particular con Jamaat-e-Islami, sobretodo con su ala juvenil, decididamente más fundamentalista, la Islami Chhatra Shibir. La Rso entró así en contacto también con el partido y con el grupo paramilitar afgano Hizb-e-Islami y con otras estructuras similares de Pakistán, de Medio Oriente y del Asia meridional. Gracias a los estrechos acuerdos, centenares de Rohingya fueron capacitados por expertos instructores, como por ejemplo en la provincia de Khost, en Afganistán.

Lintner está convencido de que una alianza entre los diversos grupos islámicos de la región puede producir graves consecuencias para la seguridad interna de Bangladesh, aunque no haya logrado comprobarlo con ocasión de las últimas elecciones parlamentarias, celebradas el último 30 de diciembre: no obstante los violentos enfrentamientos que estallaron en diversas zonas del País con un trágico balance de 16 muertos, las urnas demostraron la afirmación de un bando definido como “laico”, l’Awami League del premier Sheikh Hasina, lo que provocó la furibunda reacción de la oposición. La noticia acerca de la infiltración de islamistas radicales en la coalición contraria al Gobierno ya ha provocado, sin embargo, feroces disensiones intestinas y dimisiones. Malas condiciones para el futuro del País…

Ciertamente, pronto las zonas en la frontera entre Bangladesh y Myanmar podrían convertirse en incandescentes con frecuentes ataques transfonterizos por obra de los militantes de la Arakan Rohingya Salvation Arm (ARSA), lo mismo que ya en el último mes de agosto provocó una violenta ofensiva del Ejército de Myanmar en las zonas del Estado de Rakhine. El Arsa, conocido localmente con el nombre de Harakah al-Yaqin (Movimiento de la Fe), representa actualmente la principal organización armada Rohingya: sumerge sus propias raíces en los ambientes más radicales de Karachi, en Pakistán, en cuyas periferias viven personas desfavorecidas, sin ningún derecho a la ciudadanía, centenares de miles de Rohingya de primera, segunda y tercera generación, dedicados a actividades ilegales. Algunos de ellos combatieron en Afganistán. El mismo líder del Arsa, Ataullah abu Ammar Junjuni (como Hafiz Tohar) nació en Karachi, pero fue educado en una escuela musulmana de estudios superiores –madrasa– saudita.

De acuerdo con recientes informes respecto a la situación en los campamentos de refugiados de Bangladesh, l’Jmb-Jamaat-ul-Mujahideen, sigla islámica que identifica a uno de los grupos terroristas del Reino Unido, estaría a su vez cultivando relaciones estrechas con el Rohingya. El último 13 de diciembre la CttcUnidad antiterrorismo y contra la criminalidad transnacional arrestó a tres miembros del Jmb «intentando adiestrar a refugiados». Si esta noticia fuera confirmada, la negativa por parte de la autoridad civil y militar de Myanmar de ceder a las exigencias de los refugiados -que solicitan la ciudadanía– podría provocar una respuesta armada. Entonces, la mecha en un nuevo polvorín planetario parece ahora encendida…(Mauro Faverzani)

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