La Europa cristiana se vende al Islam

Lupo Gloripublicado el
La Europa cristiana se vende al Islam

Europa pone en venta su secular y gloriosa historia cristiana al mejor postor, no importándole si en muchos casos es islámico. Tan desolador desvío es puesto de manifiesto en una reciente investigación, a cargo de Roberto Scarcella publicada en La Stampa de Turín del 11 de diciembre de 2017, que informa acerca de la dramática tendencia en curso en diversos países europeos, donde desde hace tiempo se asiste a una lenta pero inexorable venta de los lugares santos de la Cristiandad que, en diversas ocasiones, han terminado en manos de la competencia directa representada por la religión islámica.

Dicho proceso de substitución tiene en realidad raíces remotas, cuando el Islam aún no provocaba temor y sus adeptos eran muy pocos, señalados como integristas intolerantes en razón de sus advertencias acerca del riesgo de la erección de mezquitas en el corazón de Europa, por el hecho de no ser simples lugares de culto sino verdaderos centros de propaganda política y de difusión del mensaje de conquista islámico.

Es en este contexto, en el ya lejano 1990 -durante el período de oro en que el Islam encontraba puertas abiertas en todas partes- que en el corazón de la antigua Palermo, San Paolino dei Giadinieri se convirtió en la primera iglesia de Italia transformada en mezquita, para desempeñar en los años sucesivos el papel de foco de la expansión de la religión de Mahoma en territorio siciliano.

Hoy en día San Paolino dei Giarinieri ha hecho escuela y en toda Europa -narra la investigación- son muchísimas las iglesias católicas y protestantes que, arrastradas por la incontenible «crisis de los fieles», están siguiendo su ejemplo: «En Gran Bretaña, Alemania, Francia, Suecia, Bélgica y Holanda crece siempre el número de comunidades cristianas que prefieren hacer dinero cediendo a otra religión lugares de culto desde el momento en que la fuga de fieles los ha transformado en algo peor que en inútiles: en efectivamente costosos».

En el Reino Unido la masiva presencia islámica está lentamente cambiando el panorama religioso. «En los últimos 15 años, 500 iglesias de Londres se convirtieron en casas particulares. En Birmingham las mezquitas invitan tres veces por día a la plegaria islámica por medio de altoparlantes (…) En el Reino Unido, Manchester, Bradford, Londres y en algunos pequeños centros son las comunidades islámicas las que compran las iglesias en busca de un hogar para los propios fieles».

Holanda, país que ha hecho de la libertad su propia bandera política, la «libertad religiosa» parece haber producido más daños que en otras partes en términos de desaparición de lugares de culto cristiano: «Solo en Frisia, en el norte de Holanda, cerca de 250 de las 750 iglesias han cerrado sus puertas y se han transformado en departamentos, oficinas, restaurantes o, en algunos casos, en mezquitas. (…) En los próximos 4 años en el resto de Holanda está prevista la clausura de otras 700 iglesias».

También en Alemania, la masiva inmigración turca de los últimos decenios ha favorecido la proliferación de mezquitas en todo el país: «Pero es sobretodo en Alemania donde la tensión se elevó en estos últimos años debido al gran número de mezquitas construidas y en construcción gracias a las ricas donaciones que llegaron de la misma Turquía y de los países árabes. De acuerdo al Zentralinstitut Islamarchiv existen 100 mezquitas ya abiertas al público o que aspiran en breve a estarlo, mientras las iglesias cerradas solamente desde el año 2000 al día de hoy serían más de quinientas, entre católicas y protestantes».

En lo que respecta a Francia, la encuesta informa acerca del caso de Marsella, donde está haciendo hablar mucho de sí la mezquita de Al Badr de la Rue Saint-Dominque que ha reemplazado a la sinagoga Or Torah, vendida por el rabino a 400 mil euros a causa del cambio de contexto social que ha llevado a los hebreos a emigrar del lugar a otra zona de la ciudad. Aquí, en el 2009, surgió una asociación que, además de organizar viajes a los lugares sagrados del Islam, cursos para analfabetos y actividades sociales y recreativas, también realiza otra actividad mucho menos publicitada pero determinante a los fines de la expansión de la religión de Alá: «Al Badr de hecho recoge fondos para comprar iglesias y sinagogas en el sur de Francia y al mismo tiempo busca contactos para encontrar vendedores».

Un joven argelino de nombre Omar, entrevistado en el exterior de la mezquita acerca de los objetivos de la asociación islámica Al Badr, explica sin rodeos como la tendencia en curso del reemplazo de las iglesias cristianas por mezquitas es algo incontenible de lo cual hay que tomar nota: «Al aumentar el número de musulmanes en Francia, es normal que aumente también el número de mezquitas. Y el problema no es solo respecto a los sacerdotes y rabinos que no quieren vender, sino a la recolección de fondos. No me asombraré si dentro de cuatro o cinco años las iglesias convertidas en mezquitas no fueran cinco o diez tan solo en la Costa Azul. Pero no es una guerra de posiciones, simplemente es el mundo que cambia».

Es emblemático y revelador de un quiebre de la estrategia política que la visión del joven musulmán esté en perfecta consonancia con la de Monseñor Pietro Magro, director del Oficio Diocesano del ecumenismo y del diálogo interreligioso en la Diócesis de Palermo, entrevistado por La Stampa al margen de la investigación, para quien si la población musulmana continuara aumentando en Europa «será normal ver más mezquitas que iglesias, pero no por esto debemos oponernos a su construcción», porque «es justo que toda comunidad sea respetada y tenga su propio lugar de culto».

Cuando se le preguntó si, como hombre de Iglesia, estaba preocupado frente a tal multiplicación de lugares de culto islámicos, Mons. Magro levantó la bandera blanca como si la conquista islámica de Europa fuera un hecho real, algo ineluctable de ocurrir pasivamente: «Me preocupe o no, los números dicen que los musulmanes continúan aumentando y que tras una decena de años, cuando nosotros ya no estemos, en Europa habrá más musulmanes que católicos. Pero si los italianos envejecen y no tienen más hijos hay muy poco que hacer».

Un posterior ejemplo típico de tal increíble miopía eclesiástica en el enfrentamiento con el actual «fenómeno del Islam» se ha visto precisamente hace algunos días, con ocasión de la clamorosa cesión de un terreno cerca del Sesto Florentino, propiedad de la curia de Florencia, destinado a la construcción de una mezquita y de un centro cultural islámico.

El 22 de diciembre ppdo. de hecho fue firmado el acuerdo entre el Alcalde de Sesto Lorenzo Falchi, el Rector de la Universidad de Florencia Luigi Dei, el imán de Florencia y presidente de la Unión de la Comunidad Islámica de Italia (Ucoli) Izzedin Elzir y el Arzobispo de Florencia Giuseppe Betoriche que, como se lee en «La Nazione», «prevé la transferencia por parte de la Diócesis de un terreno de 8300 metros cuadrados a lo largo de la via Pasolini, por una contrapartida de cerca de 700.000 euros con la adquisición simultánea de un área de 2500 metros cuadrados cedidos por el Ateneo florentino (costo estimado en cerca de 230 mil euros), en el cual será construida un aula litúrgica católica aunque no a corto plazo.»

Sin embargo, el nuevo edificio de culto islámico, precisó el imán Elzir, «será la mezquita de Sesto y no la de Florencia y estará a  disposición de los 1500 fieles musulmanes que viven en territorio sestese».

Pocos días antes de la firma del acuerdo, en el curso de una entrevista radiofónica a Lady Radio, el imán de Florencia quiso destacar que la mezquita de Sesto no excluye sino que se agrega a los otros edificios islámicos en construcción en territorio toscano:

«Continuamos en la búsqueda de un lugar para la mezquita de Florencia; la de Sesto es la mezquita de Sesto. (…) Tenemos una mezquita en Campi, una en Bogo San Lorenzo y también los hermanos de Sesto necesitamos una, para lo cual se hará este acuerdo. Pero al mismo tiempo está la intención de levantar una mezquita también en el perímetro de la comuna de Florencia. Estamos trabajando pero por desgracia aún no tenemos la respuesta».

Palabras que revelan de manera significativa la clara y firme estrategia de expansión política del Islam que, como hemos visto, tiene un origen muy lejano en el tiempo y que condujo a la difusión capilar de las mezquitas y centros culturales islámicos en Italia y en toda Europa gracias también al paradójico y suicida connubio de la misma Iglesia Católica.

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