En Italia, el Comité de Bioética se divide sobre el suicidio asistido

Alfredo De Matteopublicado el

Con 13 votos a favor y 11 en contra el Comité Nacional de Bioética (CNB) aprobó, el 18 de julio ppdo., un documento que identifica positivamente la práctica del suicidio asistido, distinguiéndolo claramente de la eutanasia. El documento, publicado oficialmente el 30 de julio, sale a luz pública a menos de dos meses del vencimiento del requerimiento hecho por la Corte Constitucional al Parlamento de acabar con “el vacío legal ilegítimo”.

De acuerdo con el secretario de la Asociación “Luca Coscioni” se trata de un plazo de importancia fundamental: «El 24 de septiembre es la fecha establecida para la nueva audiencia de la Consulta sobre el caso Cappato. En ausencia, en esa fecha, de una ley del Parlamento en materia de suicidio asistido y fin de la vida, la Corte podría entonces decidir intervenir en conformidad con la ordenanza ya emitida, en la cual ya está destacada la inconstitucionalidad del artículo 580 del Código Penal en la parte en la cual prevé y clasifica también como ‘delito’ la sola ayuda al suicidio. Dentro de dos meses nos encontraremos de nuevo en la situación en la cual serán nuevamente los jueces quienes decidirán sobre las cuestiones que afectan la vida de las personas».

El CNB presenta seis recomendaciones que deberán servir de guía para el legislador y que tienen como objetivo, destaca el Presidente del Comité Lorenzo D’Avack, «dar información clara sobre los pro y los contra de una eventual legislación sobre el suicidio asistido. No por lo tanto una apertura a la legalización del suicidio asistido, sino más bien un instrumento válido para señalar objetivos, deficiencias y elementos positivos al legislador, que podría tener una aproximación favorable pero también contraria al tema».

El texto fue aprobado con una mayoría tan exigua que saca a la luz pública una profunda división en el interior del mismo Comité. De hecho, diversos miembros se declararon contrarios a la legitimación tanto ética como jurídica del suicidio médicamente asistido y de acuerdo «en creer que la defensa de la vida humana debe ser afirmada como un principio esencial en bioética, sea cual fuera el fundamento filosófico y/o religioso de dicho valor, que el deber inderogable del médico es el absoluto respeto de la vida de los pacientes y que facilitar la muerte indica una transformación inaceptable del paradigma de curar y cuidar». Por otra parte, las razones del sí al suicidio asistido convergen esencialmente sobre el hecho de que el valor del cuidado debe equilibrarse con otros bienes constitucionalmente relevantes como la autodeterminación de los pacientes.

Sin embargo, aquello sobre lo cual las partes contrapuestas claramente convergen es la necesidad de legislar y, más allá de las divisiones, aparentes o reales, en el interior del CNB, el verdadero peligro está representado precisamente por la posibilidad de que el Parlamento, a pedido del Tribunal Constitucional, el cual tiene interés en que se legisle y ahora del mismo Comité nacional de bioética, sancione una ley cualquiera en la materia. La política, de hecho, en vez del verdadero bien común persigue el compromiso, o sea la síntesis entre las diversas “sensibilidades” representadas en el Parlamento. Razón por la cual, llegar a una ley sobre la eutanasia y el suicidio asistido podría equivaler a abrir brechas suficientemente amplias para hacer pasar, de un modo u otro, el lamentable homicidio del enfermo.

Por lo demás, el contexto actual, incluido el eclesiástico, no da ningún valor a la ley natural, es decir, a aquel conjunto de normas éticas y morales inscriptas en el corazón de cada hombre al cual todo ordenamiento jurídico debe someterse. Por lo tanto, en síntesis, el nuevo paradigma de la sociedad moderna relativista, es enemigo declarado del bien, independientemente del hecho de que se trata de una síntesis más o menos alta de valores que, sin embargo, no son negociables. El anzuelo ha sido echado, vamos a ver si los peces lo morderán.

Alfredo De Matteopublicado el