El cardenal Pell hace sonar las alarmas contra el Sínodo sobre la Amazonia. Su carta desde la cárcel

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Desde su celda de aislamiento en la Prisión de Evaluación de Melbourne, el cardenal George Pell ha escrito a algunos amigos diciendo que está muy preocupado por el inminente Sínodo sobre la Amazonia.

Su carta se reproduce íntegramente más abajo. Pell dice que aprecia las críticas dirigidas al ”Instrumentum laboris” – el documento base del Sínodo – por el cardenal Gerhard Müller. Y simplemente lanza por sí mismo un llamado a la Iglesia para que no permita que “una confusión, y mucho menos una enseñanza contraria, dañe la Tradición Apostólica”.

Pero esto ha sido suficiente para agregar al cardenal a la lista de los purpurados que se han pronunciado abiertamente contra el ”Instrumentum laboris”, junto a Müller y a Walter Brandmüller.

El papa Francisco no se dignado hasta ahora ni una sola alusión a estas críticas.

De la carta de Pell se ocuparon rápidamente, por el contrario, las autoridades carcelarias, para comprobar si el prisionero no ha violado la prohibición de acceder a los medios de comunicación social.

En realidad, la carta – que lleva la fecha del 1 de agosto – ingresó en los días posteriores en el circuito on line por acción de lo que la recibieron.

Quien dio la noticia a gran escala fue después la Catholic News Agency, con un primer servicio el 9 de agosto y posteriormente, el 12 de agosto, con la publicación íntegra del texto.

El cardenal Pell está a la espera de la sentencia sobre el recurso de apelación contra la condena.

El proceso de apelación se llevó a cabo el pasado mes de junio y puso todavía más en evidencia la fragilidad de las acusaciones. Se espera la sentencia en cualquier momento.

He aquí, a continuación, la carta del cardenal.

*

Prisión de Evaluación de Melbourne
1/8/19

Estimada Kathy, hermanos y hermanas en Cristo del grupo de apoyo al cardenal,

Ante todo, permítanme agradecer sus oraciones y mensajes de apoyo. Proporcionan una inmensa consolación, humana y espiritualmente hablando.

Les acerco una explicación. He recibido entre 1500-2000 cartas y todas serán contestadas. Hasta ahora sólo he respondido a cartas de mis compañeros prisioneros (a casi todos los que escribieron) y a unos pocos casos especiales. La amabilidad de ustedes no será olvidada y será siempre recordada con afecto.

Mi fe en Nuestro Señor, como la de ustedes, es una fuente de fortaleza. Saber que mi pequeño sufrimiento puede ser utilizado con buenos propósitos al estar unidos a los sufrimientos de Jesús me da un objetivo y me orienta.

Siempre debemos recordar que la Iglesia es única, no solo en el sentido que las buenas familias permanecen juntas, no importa cuáles sean sus diferencias, sino porque la Iglesia de Cristo se basa en la Iglesia Católica, la cual constituye el Cuerpo de Cristo. Un antiguo dicho enseña que debe haber unidad en lo esencial (lo esencial es Jesús), mientras que puede haber diversidad en las cuestiones no-esenciales.

Estoy de acuerdo que tenemos motivos para estar preocupados por el «Instrumentum Laboris» del Sínodo sobre la Amazonia. Este no es el primer documento de baja calidad que ha elaborado la Secretaría del Sínodo. El cardenal G. Muller, anteriormente de la Congregación para la Doctrina de la Fe, ha escrito una crítica excelente. No soy experto sobre la región, pero estuve en Iquitos en el Perú amazónico, donde un sacerdote de Sydney, el padre John Anderson, administra una parroquia de piedad ejemplar, actividad pastoral y ortodoxia. Como en la Amazonia, todavía tiene que correr un montón de agua antes del Sínodo.

Un punto es fundamental. La Tradición Apostólica, las enseñanzas de Jesús y los apóstoles, tomadas del Nuevo Testamento y enseñadas por Papas y Concilios a través del Magisterio, es doctrinalmente el único criterio para toda enseñanza sobre doctrina y práctica. Amazonia o no, en cada país la Iglesia no puede permitir que ninguna confusión, mucho menos ninguna enseñanza contraria, dañe la Tradición Apostólica.

El Espíritu sigue estando con la Iglesia. Ustedes tienen todo el derecho de hacer que sus voces sean escuchadas, en forma razonable y en caridad. No debemos esperar lo peor.

De ustedes en el Señor,
Su agradecido hermano

+ George Card. Pell

 

Sandro Magister, L’Espresso – 13 agosto 2019

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