El aborto legal no ha eliminado el clandestino

Alfredo De Matteopublicado el

También este año ha sido entregado al Parlamento el informe sobre la aplicación de la ley 194/78, con los datos definitivos del año 2016, publicado hace pocos días en el portal del Ministerio de Salud. El objetivo no declarado de dicho informe es siempre el mismo: mostrar a la opinión pública, con números en la mano, el presunto éxito de la desafortunada ley 194, del punto de vista, sobretodo, de una presunta disminución, significativa y constante, del número total de abortos en Italia.

El sistema utilizado para presentar los datos es siempre el mismo: se indica el número de los abortos legales durante los varios años de aplicación de la ley y se lo compara con los últimos datos, correspondientes al último año investigado. Resulta entonces que en el año 2016 los niños asesinados han sido “solo” 84.926, un 3,1 % inferior al del año anterior, es decir 2713 abortos menos. Además, en el informe se destaca el dato sobre la base del cual, respecto a 1982, año en el cual se han constatado los porcentajes más altos de aborto, el número de los mismos se ha reducido a más de la mitad.

Un gran éxito por tanto, si no fuese que la verdadera comparación de los datos debería ser hecha entre los años anteriores y los posteriores a la ley.  De ese modo se dejaría en evidencia lo obvio, es decir, que la comparación verdadera es entre 0 abortos legales en el año 1977/1978 (el primer año que entró en vigencia la ley criminal 194) y los 84.926 del 2016. Además, en el mismo informe es admitido que un número consistente de infanticidios es omitido en las estadísticas,  ya que los abortos químicos son siempre más numerosos, sobre todo como consecuencia de la determinación del año 2015 que elimina, para los mayores de edad, la obligación de la prescripción médica para la píldora Ellaone, el contraceptivo de emergencia más conocido como la píldora del día después.

Pero, más allá de la habitual propaganda ideológica alimentada por los mass media del gobierno, lo que queremos colocar fundamentalmente en evidencia es un dato muy significativo relativo a los abortos clandestinos.

El Instituto Nacional de Estadística de Italia (Istat), en colaboración con el Instituto Superior de Salud, ha puesto a punto un nuevo modelo de evaluación con datos más actualizados y recientes, como por ejemplo la estructura de la población en edad fértil, la tendencia a la fecundidad y la contracepción. Pues bien, según tales estimaciones, en el año 2016 hubo entre 10.000 y 13.000 abortos clandestinos, dato que se mantiene bastante estable en los últimos años. Es decir, en Italia, todos los días mueren asesinados un promedio de 30 niños a causa del aborto clandestino y no son los provida quienes lo presumen sino el mismo Ministerio de Salud.

Dichos datos son destacados como si fueran a favor de la ley 194, ya que  la tendencia  sin embargo estaría disminuyendo, sobre todo respecto al año 1990 en el cual se estimaron, según las informaciones publicadas, cerca de 72.000 abortos clandestinos…

No obstante la propaganda abortista siempre ha sostenido que la legalización del aborto  lo habría definitivamente sacado de la clandestinidad. No solamente eso sino que la ley 194 es una de las leyes europeas con los límites más amplios, una vez que el aborto está prácticamente liberado en los primeros tres meses de gestación y es muy fácil solicitarlo y obtenerlo en los meses siguientes (es suficiente un diagnóstico, aunque solo presunto, de malformación del feto).

¿Cómo puede explicarse tal aparente contrasentido? En efecto, la ley 194 ha transformado el delito del aborto en un derecho humano. Por eso, de hecho,  el interés particular de la mujer prevalece sobre el derecho a la vida del niño, este último rebajado de la condición de ser humano, titular de derechos inalienables, a simple prolongación del cuerpo de la madre. Entonces, también los lábiles, hipócritas y anticientíficos “limites” contenidos en la 194 son vistos por las mujeres como una inaceptable limitación de su presunto derecho a abortar.  Por lo demás,  el delito del aborto fue también despenalizado con un decreto del año 2016.

Por lo tanto, la industria del aborto clandestino, lejos de encontrar graves obstáculos con la introducción del aborto legal,  ha visto, por el contrario, aumentar la clientela y la facturación, como lo testimonian también  los escándalos que han salido a luz a lo largo del último año, sobre todo aquel tristemente famoso de la clínica romana “Villa Gina”, en la cual los investigadores encontraron una auténtica y propia central de abortos clandestinos y de violencia sobre las mujeres que gestionaba  un negocio millonario.

Han transcurrido ya casi cuarenta años desde la entrada en vigencia de la inicua ley 194 y las mentiras construidas alrededor de la misma han salido completamente a la luz, con la complicidad del clima de general aceptación de la legislación vigente, todavía predominante incluso en el ámbito católico y provida. Sin embargo, no nos podemos decir auténticos defensores de la vida humana inocente si no condenamos  sin medias tintas ni ambages el aborto de Estado, si nos limitamos a proponer y a emprender únicamente iniciativas de apoyo a la maternidad y de una genérica oposición al aborto, si no batallamos hasta que sea definitivamente derogada en nuestro ordenamiento jurídico la ley 194.

Ese debe ser nuestro objetivo final, ese es el objetivo de la Marcha por la Vida. Por la Vida sin compromiso, es el slogan de la Marcha, que este año se llevará a cabo con el funesto aniversario de “vida” de la ley 194. Así, el próximo 19 de mayo se enfrentarán de una manera particularmente evidente dos visiones opuestas de la vida enfrentamiento que se caracterizará por un valor simbólico muy fuerte: será precisamente el momento oportuno para posicionarse definitivamente, para elegir de que lado estar: del lado del bien y de la verdad y por lo tanto contra la ley 194, o bien del lado de la mentira. Cada uno deberá hacer su propia elección.

Alfredo De Matteopublicado el