Diez preguntas a los “antivacunas”

Roberto de Matteipublicado el

(R. de Mattei, Adelante la Fe – 8 april 2021) Mi posición en defensa de la permisividad moral de las vacunas anti-Covid actualmente disponibles ha suscitado el consentimiento de algunos cardenales, teólogos y sacerdotes, que agradezco, pero también el previsible disenso de muchos “antivacunas”. Remitiéndome a mi estudio sobre la licitud moral de la vacunación, para una discusión más extensa de la cuestión, me limito aquí a plantear algunas preguntas a los que apoyan la tesis antivacunas.

1) El “libro de cabecera” de los antivacunas es el de Pamela Acker, titulado Vaccination: a Catholic perspective, publicado en 2020 por el Kolbe Center. En este libro la autora argumenta que los riesgos de cualquier vacuna son mayores que los posibles beneficios (en las páginas 80-81 pone el ejemplo de la rabia y el tétanos). Los que toman este libro como texto de referencia también deberían rechazar las llamadas “vacunas éticas”, porque son perjudiciales para la salud. En el caso de las vacunas anti-Covid, ¿es lícito que un católico se vacune?

2) Algunos trasplantes de órganos, como el del corazón, son moralmente ilícitos, porque se basan en el falso criterio científico de la “muerte cerebral”, y provocan directamente la muerte. Pero la Iglesia considera lícitos los trasplantes de verdaderos muertos (por ejemplo, en el caso de las córneas) o de vivos (por ejemplo, en el caso de un riñón), al igual que autoriza la transfusión de sangre. En todos estos casos se introducen células de otra persona en el cuerpo humano. ¿Acepta la enseñanza de la Iglesia sobre los trasplantes?

3) En este caso, ¿le sería lícito trasplantar una córnea para devolver la vista a un ciego, si esta córnea, con el permiso de la familia, procediera del cuerpo de una víctima de asesinato? Además, ¿aceptarías una transfusión de sangre anónima, que podría provenir del cuerpo de un hombre malvado, sin por ello sentirte contaminado por su maldad? ¿Aceptarías un trasplante o una transfusión remotamente relacionados con un crimen?

4) Las células HEK, utilizadas en algunas vacunas contra el Covid, se utilizan ampliamente en la investigación farmacéutica y en la industria alimentaria. Considerando ilícito el uso de líneas celulares de fetos abortados, ¿rechaza el uso de alimentos o medicamentos producidos o probados con células fetales, como la insulina, las vacunas contra la rubéola y la hepatitis, y muchos otros?

5) La Santa Sede ha reafirmado la permisibilidad moral de la vacunación en numerosos documentos de la Pontificia Academia para la Vida (2005 y 2017) y de la Congregación para la Doctrina de la Fe (2008 y 2021) 2021. ¿Por qué hoy rechaza las afirmaciones, expresadas por el Magisterio, entre 2005 y 2020, pero en esos años no expresó ninguna forma de disentir de ellas?

6) Tal vez la razón de este cambio de juicio sobre las vacunas a partir de células fetales se deba a que, después de 2020, el contexto histórico ha cambiado, porque la pandemia es el pretexto para una dictadura sanitaria sobre la humanidad y la vacunación forma parte de este plan. ¿Cree que el mal está en la propia vacunación o en la “conspiración” de la que la vacunación es una expresión?

7) Más claramente: ¿crees que el fin de la vacunación es bueno, pero que el medio que utiliza (el uso de células fetales) es malo, o compartes las teorías conspirativas según las cuales sería malo no sólo el medio, sino el propio fin de la vacunación, que sería el exterminio de la humanidad?

8) El teórico de la conspiración antivacunas más conocido es Robert F. Kennedy, un político demócrata, que financió a Hillary Clinton. Kennedy se presenta como el enemigo número uno de Bill Gates, pero es un miembro del establishment que a través de Children’s Health Defense financió más de la mitad de la información falsa sobre las vacunas difundida en las redes sociales. ¿Comparte usted las teorías ecológicas y new age de Robert F. Kennedy? Si no, ¿no sería importante distanciarse públicamente de él y de su movimiento antivacunas?

9) Los documentos de la Santa Sede que afirman la permisibilidad de la vacunación no son infalibles, pero son ciertamente una expresión del Magisterio ordinario de la Iglesia. ¿Cuál es el criterio por el que se puede discrepar de este Magisterio? Quienes critican, por ejemplo, Amoris laetitia, no toman como punto de referencia su propia conciencia, sino el Magisterio perenne de la Iglesia. ¿Crees que la conciencia de un laico individual, sacerdote u obispo, puede oponerse al Magisterio ordinario de la Iglesia, sin basarse en otra enseñanza de la Iglesia expresada con continuidad y claridad, de manera directa, sobre el mismo punto?

10) Algunos sacerdotes presentan el rechazo a la vacunación Covid no como un consejo espiritual, sino como una obligación moral. Pero la única autoridad que puede definir como obligatorio para un católico lo que es o no es un pecado es la Iglesia Católica. Si un obispo o un sacerdote se encarga de imponer una obligación moral no prevista por la Iglesia, ¿no corre el riesgo de crear una “neo-iglesia”? Y ¿no es paradójico que esto venga de los mismos que acusan al Papa Francisco de establecer una “neo-iglesia”?

Roberto de Matteipublicado el