Derrumbe de la iglesia, crisis en la Iglesia

Cristina Siccardipublicado el

El desplome del techo de la iglesia del siglo XVI San José de Falegnami, en el Foro romano, en el corazón histórico de Roma, se produjo en un momento de profundo malestar en la Iglesia, de desencuentros doctrinales y personales apertis verbis, que el silencio del Papa Francisco, ante la grave denuncia a él presentada por el Arzobispo Carlo Maria Viganò, no ha hecho sino agravar.

Se supone que la causa del acontecimiento absolutamente inesperado fue el haber cedido un tirante de la bóveda que el viernes 31 de agosto destrozó el interior de la iglesia. La caída sorprendió al rector, Monseñor Daniele Libanori S.J., exorcista y Obispo auxiliar de Roma, a cargo del Clero y del diaconado permanente, que en ese momento (14:55 hs. de Roma) estaba descansando.

Por la gracia de Dios el desastre no provocó ninguna víctima ni heridos, porque la iglesia, utilizada solo para casamientos (previstos para el día siguiente y el domingo) y ejercicios espirituales, estaba cerrada al público. El hecho, en una mirada sobrenatural, constituye un tema de reflexión, también porque el edificio sacro está construido sobre un lugar altamente significativo y vinculado a la tradición de la Iglesia: la Cárcel Mamertino, donde fueron encadenados San Pedro y San Pablo.

San José dei Falegnami, casa parroquial dentro del territorio de la parroquia San Marcos Evangelista en el Campidoglio, se encuentra, en efecto, exactamente sobre el Mamertino, la prisión más antigua de Roma. Los trabajos de edificación comenzaron en el año 1597 por obra del Arquitecto Giacomo della Porta y por encargo de la Congregación de San José de Falegnami, que en 1540 había alquilado la preexistente iglesia de San Pedro in Carcere.

La nueva Casa de Dios está dedicada a su patrono, San José. Los trabajos prosiguieron en el año 1602 bajo la dirección de Giovan Battista Montano, que proyectó la fachada y a su muerte (1621) bajo la de su alumno Giovan Battista Soria. La iglesia fue terminada en 1663 por Antonio Del Grande.

El interior, vuelto a decorar en los años mil ochocientos, tiene una única nave con dos capillas a los lados y un ábside de 1880. El techo de madera a cassettoni, decorado con láminas de oro, estaba muy bien realizado teniendo en el centro la Natividad en relieve de Montanaro (1612). El coro es de los años setecientos con modificaciones del ochocientos; los coros fueron pintados por Giovanni Battista Speranza y Giuseppe Puglia (1634).

La primera capilla está dedicada a la Sagrada Familia con Santa Ana de Giuseppe Ghezzi; en la capilla mayor se encuentran Las Nupcias de la Virgen de Horace Le Blanc (1605); el viaje a Belén y el Taller de San José de Cesare Maccari (1883), al lado de los bellos arcos de los seiscientos. En la segunda capilla a la izquierda se encuentra la Natividad de Carlo Maratta (1651). En la mitad de la pared derecha está colocado el acceso al oratorio rectangular, ampliado en 1569.

La fachada está elevada respecto al piso por causa de los trabajos ejecutados en los años treinta del Novecientos, que bajaron la plaza delantera para permitir un acceso directo a la Cárcel Mamertino inferior. En una habitación construida entre la bóveda de la antigua prisión y el piso de la iglesia se encuentra la Capilla del Crucifijo, donde está custodiado el Crucifijo de madera del siglo XVI, ya venerado sobre la puerta de la antigua prisión del Estado romano, denominada, en aquella época, «Tullianum».

Era la cárcel, en las inmediaciones de la Via Sacra en el Foro, un símbolo para los prisioneros ilustres. Fue sede, durante cerca de mil años, de los enemigos del pueblo y del Estado, los grandes perdedores y los grandes traidores de Roma: Erennio Siculo, amigo di Gaio Sempronio Gracco en el 123 a.C.; Gaio Sempronio Gracco en el 121 a.C.; Giugurta, Rey de Numidia en el 104 a.C.; Lentulo y Cetego, compañeros de Catilina en el 63 a.C.; Vercingetorige, Rey de los Galos en el 46 a.C.; Seiano y sus hijos, prefecto del Pretorio de Tiberio en el 31 d.C.; Simone di Giora, defensor de Jerusalén en el 71 d.C.; los Apóstoles San Pedro y San Pablo.

El Tullianum, como era llamado el Mamertino –Carcer Mamertinum (nombre medieval) – fue hecho, según Livio, bajo, Anco Marzio en el siglo VII a.C. El nombre deriva de «tullus» (pozo, manantial de agua), aunque algunos lo hacen derivar de algunas tradiciones que lo vinculan a Servio Tullio o a Tullo Ostilio. La cristianización del complejo, formado de dos ambientes, descubiertos en el VIII siglo, período al cual se remontan los rastros de un fresco encontrado precisamente en el Tullianum, y ambos ambientes fueron convertidos en capilla.

La construcción fue hecha sobre dos planos sobrepuestos formados por cavernas excavadas en las laderas meridionales del Campidoglio al lado de las Escaleras Gemonias, hacia il Comitium. La más profunda se remonta a la edad antigua (VIII-VII siglo a.C.) y fue excavada dentro del recinto amurallado de edad regia que, en el interior de las Murallas servianas (barrera defensiva construida alrededor de la ciudad de Roma al principio del siglo IV a. C.), protegía el Campidoglio; la segunda, posterior y superpuesta, es de la edad republicana. Debajo de todo una fuente de agua todavía existente.

Así describe la cárcel Gaio Sallustio Crispo en el De Catilinae coniuratione: «En la cárcel existe un lugar Tulliano, saliendo un poco a la izquierda, a cerca de 12 metros bajo tierra. Está todo cerrado rodeado de robustas paredes y arriba de un techo/, formando una bóveda de piedra. Su aspecto es repugnante y terrorífico por el estado de abandono, la obscuridad, el hedor ».

La actual fachada hecha de travertino (una especie de mármol), que data del 40 a.C., como indican los nombres de los cónsules Caio Vibio Rufino y Marco Cocceio Nerva, oculta una más antigua en piedra caliza toba. En el interior se encuentra un ambiente en bloques de toba, al cual se accedía a través de una pequeña puerta ahora amurada sobre el lado derecho. El ambiente comunicaba a través de un agujero en el piso con un espacio inferior, con espacios circulares en bloques de peperino -nombre de una piedra de construcción utilizada por los romanos- en los cuales eran echados los prisioneros. El lugar, venerado con la cristianización, fue consagrado en el año 1726 San Pietro in Carcere, que en el año 314 se transformó en lugar de peregrinación por voluntad del Papa Silvestre I.

Se cuenta que San Pedro, bajando al Tullianum, se cayó golpeándose la cabeza contra la pared y dejando así su propia impronta en la piedra, desde 1720 protegida por una reja. Encerrado en el calabozo, junto con otros compañeros de la fe en Cristo, San Pedro y San Pablo habrían hecho milagrosamente surgir una fuente de agua y habrían convertido y bautizado a los custodios de la cárcel, Processo y Martiniano, después martirizados. Los dos apóstoles no fueron ajusticiados, como ocurría con los otros: San Pedro fue conducido a las colinas del Vaticano, mientras San Pablo a la actual Abadía de las Tre Fontane -Tres fuentes- en la localidad de Acque Salvie.

Algunos fragmentos del techo de San José de Falegnami golpearon sobre el altar de la Capilla del Crucifijo, una viga atravesó el piso de la misma capilla, atravesó la Carcere Mamertino, hundiendo, por tanto, el techo. Todos coinciden en que no había habido signos de hundimiento. El superintendente arqueológico de Roma, Francisco Prosperetti, declaró a Il Sole 24 Ore: «Fue un desmoronamiento grave e inesperado porque no había dado ninguna señal al contrario del puente de Génova. Está prácticamente derribado por entero el techo de la Iglesia. ¿Un signo divino? Qui habet aures audiendi, audiat (El que tiene oídos para oír que oiga)».

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