Cuenta eliminada porque critica a Greta Thunberg

Mauro Faverzanipublicado el

Está prohibido criticar a Greta Thunberg o Twitter va a cancelar la cuenta. Quien lo descubrió haciéndose cargo de los gastos fue la honorable Emmanuelle Duverger Ménard, elegida diputada en las elecciones legislativas del 2017. Ella nunca tuvo problemas en decir lo que piensa, ni tampoco nunca eludió la batalla política: católica practicante, pro-familia convencida, militante de la Manif pour tous, en reiteradas ocasiones se declaró contraria al “matrimonio gay” y al hecho de que puedan adoptar niños o tenerlos mediante la fecundación in vitro. Por ello ya se sintió etiquetar de varios modos: en el mejor de los casos como «conservadora» o «integrista», «homófoba» y continúa el listado, siguiendo al pie de la letra el diccionario de lo políticamente correcto.

En los últimos días, sin embargo, fue también censurada por Twitter, por haber cometido – es una manera de decir – el “crimen” de lesa majestad respecto a Greta Thunberg, la jovencita convertida ahora en una destacada figura a nivel mundial del ambientalismo impulsado.

El último 23 de julio Greta Thunberg fue invitada a discursar ante la Asamblea Nacional francesa. La honorable Ménard, como muchos otros diputados, juzgaron desconcertante que en dicha prestigiosa sede institucional fueran recomendadas las elucubraciones de la joven y su pequeña lección moralizante; pero dejó aún más perplejo el hecho de que, interpelada a propósito de la votación sobre el Ceta-Acuerdo económico y comercial global, Thunberg haya declarado «no tener opiniones» al respecto. Hay que tener presente que solo dos días antes la adolescente había recibido el «Premio por la Libertad» en Normandía, que le fuera asignado en detrimento de otras candidaturas mucho más fuertes como las de periodistas, activistas y políticos torturados y detenidos en sus propios países por causa de sus ideas … Pero que le vamos a hacer.

Como balance de la jornada la honorable Ménard puso su comentario en Twitter: «Es un pecado que la paliza esté prohibida, Greta Thunberg merecería una sonora», escribió. Comentario al que le han seguido miles de reacciones, favorables y contrarias, también violentamente contrarias, para no decir acusaciones verdaderas y propiamente dichas. La parlamentaria francesa fue acusada de «acoso», de «incitar a la violencia contra una menor de edad», hubo quien la amenazara online de querer «romperle la cara», sin que ningún organismo se haya movido por este motivo para tutelarla; recibió incluso una amenaza de muerte por teléfono. ¡Increíble!

«Es verdad que me “atreví” a tocar un icono, una adolescente, una ecologista – declaró la diputada del otro lado de los Alpes en su comunicado – Nuestra época tiene los santos, que se merece…». Y observa que, para cualquiera, el llamado «calentamiento climático global» se transformó en una suerte de «nueva religión, un dogma que rehúsa todo debate». Pero de ahí a cancelar su tweet y a bloquear su cuenta, ¡son dos cosas diferentes! Sin que por ello tenga ninguna forma de garantía frente a las graves amenazas recibidas.

Aquí la que fue aplastada, humillada, mortificada fue la libertad de expresión, sacrosanta en un país que quiere llamarse democrático; aquí se está frente a una censura del régimen, impuesta por la dictadura del «pensamiento único», gracias también a la recientísima ley Avia, defendida por el gobierno francés y aprobada por el Parlamento para amordazar en la web a todas las voces inoportunas: «En esa ocasión – declaró la honorable Ménard – Twitter fue mucho más veloz que la vez que presenté una denuncia a la comisaría de Béziers el 8 de julio de 2018 (Expediente 2018/6218), dado que mi cuenta personal había sido pirateada. Más de un año después, ¡estaba aún esperando la respuesta de Twitter al respecto!». En ese momento la parlamentaria francesa tuvo que abrir una nueva cuenta, perdiendo sin embargo en el operativo más de 10 mil contactos; y ahora tendrá que repetir la misma historia, «porque lo que Twitter me propone es un auténtico chantaje – afirma – o cancelo definitivamente mi tweet sobre Greta Thunberg y acepto reconocer, en mi mismo perfil, “haber infringido las reglas de la comunidad” o bien presento un recurso, pero mi cuenta queda bloqueada durante todo el tiempo que dure el examen de la cuestión, ¡lo que podría exigir aún mucho tiempo! Yo no pienso ceder. No podemos retroceder ni un milímetro, de lo contrario literalmente pronto veremos que nos van a suprimir con la misma facilidad con la cual se elimina una opinión que no se ajusta a los medios sociales». Suprimir así. Con un clic.

Mauro Faverzanipublicado el